El Rey del Comic: MIGUEL ORTIZ CÓMIC FUNNY

By Mike Star

El padre, Francisco Subercaseaux,

lo nombró, profesor de dibujo, de

una escuela, en Pucón, el padre,

era un gran pintor y escultor.

“Hablar, de cómics, me trae muchos recuerdos, que para contarlos, los invito, a meternos, en una máquina del tiempo, y viajar, conmigo, al pasado”, dice Miguel.

Nació en 1937, en Temuco, sur de Chile. Su papá, era periodista y pintor, y su mamá, dueña de casa. A los tres años, descubre, lo que sería, su profesión, para toda la vida, un domingo, ve, que su abuelo, separa del periódico, un suplemento de cómics, y lo tira al papelero, él, lo recoje, y lo tira en el suelo, para mirar los dibujos. “Fue, como viajar, a otro mundo, miraba los dibujos, de Disney, Mickey Mouse, El Príncipe Valiente, de Harold Foster, Flash Gordon, de Alex Raymond, de Stan Drake, Sy Barry, etc”. Exhausto siempre, a la hora de almuerzo, llegaba su papá, muy apurado, igual, se le ocurrió pedirle, que le lea las historietas. Su papá aceptó, con una condición: le leería una página diaria, porque, no disponía, de más tiempo.

“Ya llevábamos varios meses, cuando noté, que se estaba cansando de la rutina, me dijo: “¿Qué te parece, si te leo, solamente cuando pueda, tus historias?”, mi respuesta fue: “¡Enséñeme a leer ahora!” Ante mi prepotencia, mi papá, me hizo un alfabeto, en un pliego de cartulina, y dibujó, las vocales separadas, me leyó varias veces el alfabeto, y las vocales, me dijo: “Una vez que te aprendas, la primera lección, conversamos”. El tema es, que aprendí rápido, me enseñó a formar palabras, y frases, hasta que, sin darme cuenta, estaba leyendo, los suplementos. Al poco tiempo, me uní, a mi abuelo, que tenía una gran biblioteca: mis autores favoritos, eran: Jack London, Hemingway, Alejandro Dumas, Julio Verne, etc. (no abandoné los suplementos, lo que pasa, es, que los leía muy rápido, más me demoraba, en mirar, una y otra vez, los dibujos). Haber aprendido a leer, me abrió, un mundo, tan amplio, que en poco tiempo, quería saberlo todo”. Su abuelo, era dueño, del fundo Llaima, con volcán incluido, se dedicaba, a la explotación, de la madera, tenía un contrato con Ferrocarriles del Estado, para venderle los durmientes, él lo veía, todos los días, en su oficina, sacando cuentas, y pagando a sus proveedores.

“Un día, le pedí, que me enseñara, a “sacar cuentas”, fue así, como aprendí, a muy temprana edad, todas las operaciones matemáticas, y las tablas de multiplicar, lo que me motivó, a pedirle, a mi mamá, que me matriculara en el colegio”. En un colegio católico, lo aceptaron como oyente. La señorita le tomó exámen, y descubrió, que ya sabía, las cuatro operaciones de matemática, leer y escribir, entonces, lo llevó con el Director, el cual decidió, pasarlo, de kinder a tercera preparatoria. En la casa, le comentaba a su abuelo, que los niños, sabían menos que él, pero él, no les decía nada, solo sonreía. Ya más grande, empezó a investigar, si los dibujantes, que él admiraba, eran chilenos. Su papá, se encargó, de darle el balde de agua fría, le dijo: “¡Hijo! Siento decirte, que los dibujantes, que tú admiras, no son chilenos, son norteamericanos”, quedó mudo, ¿Cómo él podría, conocer, a estas personas? Para un niño, de cuatro años, fue un golpe muy duro, pero, con la voz entrecortada, le preguntó: “¿Papá, hay en Chile, personas, que dibujen tan lindo?”. Él, al ver su preocupación, le dijo: “Sí, los hay, trataré de traerte una revista, donde aparecen”. Al día siguiente, le entregó, las revistas: El Cabrito y El Peneca. Le costó verlas, tanto como los suplementos, pronto, se dió cuenta, que nosotros, también teníamos dibujantes notables. Adduard, le llamó de inmediato la atención, por sus portadas en El Cabrito, y Coré, por las portadas, de El Peneca, y las ilustraciones, de los cuentos. Más tarde descubrió a: Coke, Pepo, Lugoze, Themo Lobos y Nato.

 

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